D’ Oñana, aguazal de ánades y coto de rocinas salvajes

Obra ‘Genesis’
Tomo 1: Cazadores–Recolectores

Capítulo 6

Por Benigno Varillas

Los humanos paleolíticos debieron aprender por selección natural a no apropiarse de los alimentos de forma indiscriminada, a no despilfarrar la energía acumulada en las potenciales presas o en sus músculos, a no malgastar su fuerza de forma absurda.

Sobrevivir decenas de miles de años apunta a un comportamiento equilibrado y respetuoso con el medio natural, como al que hoy aspiramos por reflexión y por advertencia de los científicos, que no cesan de avisar de que o volvemos a ser eficientes y sostenibles o la crisis ambiental producirá grandes estragos.

Las Venus talladas en marfil, halladas desde Siberia a España –estatuillas de grandes pechos, vientre preñado y vulva y nalgas resaltadas –aunque hay también una, que se haya encontrado, de caderas estrechas y talle moderno– producidas a lo largo de un inmenso periodo de entre hace 30.000 a 15.000 años, apuntan al culto a la fertilidad y a la fecundidad del sol, el agua y la tierra encarnada en el sexo femenino y su facultad de reproducir la vida.

Los primeros neolíticos, como los tartessos, así como los del cercano Oriente, el Nilo y el norte de África, heredaron esa veneración. Una representación de la diosa Astarte, precursora del fervor con el que aún hoy se adoran estatuas de madera de la Virgen, fue hallada al borde de la marisma del Guadalquivir en el brocal de bronce de un caballo de hace 7.000 años. Es un busto de mujer agarrando un ánade en cada mano. Hace poco los científicos de Doñana adornaron la fuente del patio del Palacio donde residen con una reproducción de esa imagen. Tal vez invocando a la Madre de la Marisma para que las cofradías que cruzan Doñana, ante el impacto que causan a la misma con el trasiego de miles de personas por el camino de arena que va de Sanlúcar a la ermita almonteña del Rocío, renuncien voluntariamente a hacer ese itinerario y elijan otro por respeto a lo que encarna la Virgen de la Paloma. El atravesar en primavera el borde del humedal lo altera y provoca un impacto negativo, muy a pesar de la mayoría de los romeros. El sentido común aconseja, dado el tumulto en el que derivó la peregrinación, rodear el espacio sagrado de la Vera y de la Madre de la Marisma.

Algunos autores relacionan Oña con la voz precéltica Onna, curso de agua en lengua ibérica y en vasco, lo que podría hacer pensar que Doñana encaja con el Oñana de textos antiguos que así la llaman. Oña–ana sería pues, aguazal de anátidas. En un acta de 1888 de una asamblea de la Real Sociedad Española de Historia Natural, fundada en Madrid en 1871 por hombres de ciencia como Ignacio Bolívar, Jiménez de la Espada, Pérez Arcas, Juan Vilanova y otros pioneros de la biología, se habla de los “Cotos del Rey y de Oñana que tantas riquezas zoológicas proporcionan”.
En dicho documento aluden a las rarezas ornitológicas, entre ellas el calamón: “El gallo azul abundaba bastante en el coto de Oñana aún no hace muchos años, y hoy es imposible encontrar un solo ejemplar. Otro tanto parece ha acontecido desde hace algunos años en la Albufera de Valencia, según el Sr. Arévalo.  Añadió que le han asegurado que de otra especie que se tenía por extinguida en esta parte de Andalucía acaba de verse un bando en las marismas de la provincia de Huelva: se refiere al hermoso pato tarro (Tadorna rutila pallas), una de las bellezas ornitológicas de esta región; pero ya van en persecución de dicho bando los cazadores mercenarios a que antes hacía referencia y pronto pasarán a Londres estos últimos restos de tan rara y hermosa especie”.

De la actitud de la época hacia lo silvestre habla la solución que adoptan para afrontar el problema de los naturalistas coleccionistas ingleses que operaban desde Gibraltar, como Irwin, o desde Jerez, como los bodegueros Buck y Chapman:  “Terminó el Sr. Calderón, encareciendo a los socios aficionados a la caza y por medio de estos a sus amigos, que procurasen hacerse con los raros ejemplares que puedan hallar de dichas especies, para que queden en España estos últimos representantes de las bellezas ornitológicas de nuestra fauna.”
Así era la mentalidad de los primeros naturalistas. La atención que prestaron los españoles del siglo XIX a Doñana, incluso el que vivía en Sevilla, Antonio Machado, fue escasa. Machado, abuelo del poeta, hizo el “Catálogo de las Aves de Andalucía”, pero dejó “la interesante zona de Doñana para más adelante”. Al final, el momento no llegó. Quedó sin hacer.

Si la Oñana que citan los primeros naturalistas y viajeros fuera palabra antigua, siendo el espacio moderno, como que hace dos mil años no existía, cabe pensar que los que le dieron nombre en tiempos relativamente recientes a esa marisma eran gentes que aún denominaban Onna a los aguazales. Hombres salvados por la malaria de ser arrollados por el Neolítico al encontrar en ciénagas palúdicas refugio y comida. Modos de vida que sobrevivieron en cazadores de ánades, pateros, que sobrevivieron en la marisma hasta que el Neolítíco les arrolló definitivamente a mediados del siglo XX.

El término Mesolítico denomina la etapa intermedia entre Paleolítico y Neolítico. Los investigadores hablan de Epipaleolítico para referirse a la continuidad cultural de un periodo en otro. Se llama epipaleolíticos a los que mantuvieron la continuidad cultural del cazador–recolector y mesolíticos al grupo humano en vías de neolitización. Fue uno de ellos, que se movería entre el Eufrates y Anatolia, el que logró, un buen o  mal día, según se mire –habrá que considerar que las cosas han sucedido por evolución y no por una mutación cancerígena– domesticar hace 10.000 años una cabra salvaje. Amansar un macho montés y a sus hembras supuso un cambio drástico para la especie humana. (Continuará).

Bibliografía

(26)  GARCÍA RIVERO, Daniel . 2004. Prehistoria y Evolución” SECUENCIA ECOLÓGICO-CULTURAL HOLOCÉNICA EN EL MEDIODÍA IBÉRICO”. SPA L 13 (2004): 9-34

(27)  Actas de la Real Sociedad Española de Historia Natural. http://www.umc.es/info/rsehn/

(28)  García–Egocheaga, Javier Vergara. http://minoriasmalditas.wordpress.com/introduccion/ MINORÍAS MALDITAS: LA HISTORIA DESCONOCIDA DE OTROS PUEBLOS DE ESPAÑA

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