¿Estamos tan domados que somos capaces de ver azul donde es rojo y de poner nuestras esperanzas en nuestros verdugos?

Damos la pista de cómo pudo ocurrir que el mensaje de Félix Rodríguez de la Fuente no fuera captado ni siquiera por su biógrafo.

A pesar de plasmarlo correctamente, transcribiendo sin fallos las cuñas de sus cintas de radio donde expresó, su mosmovisión, no entendió su profundo mensaje.

Tanto nos han metido en la cabeza que el mundo surge con el Neolítico, y que nadie ni nada lo puede cambiar, que por mucho que nos digan lo contrario, nuestros oídos oyen lo que deben oír y no entienden el mensaje de que, por el contrario, todo debe cambiar.

¿El cambio climático y la saturación demográfica,  harán que lo entendamos cuando se intensifiquen sus consecuencias?

Pero, para entonces ¿no será ya un poco tarde para reaccionar?

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