Festival del gavilán en el paso migratorio de codornices de Túnez a Europa

Genesis

Búsqueda y hallazgos de la “estirpe de los libres”
Libro I: Cazadores – recolectores

Capítulo 16

por Benigno Varillas

Desde 1967, se celebra en Túnez cada primavera el paso migratorio de gavilanes y codornices. El festival se desarrolla en la segunda semana de junio, en Nadi El Bayazara, sede de la Asociación de Cetreros de El Haouaria, ubicada en un paraje espectacular. Los gavilanes son lanzados en persecución de codornices previamente capturadas. Se puntúa el vuelo de persecución y la habilidad en la captura. Antes de soltarlos los ornitólogos anillan y pesan a los “piratas de la espesura”. El festival distingue al mejor cetrero y al ave más veloz.

En otro cuello de botella del flujo migratorio, el que pasa por el Bósforo que une Europa con Asia, el ateniense Aristóteles mencionaba, hace ya 2.350 años, en su obra “Historia de los animales”, a los cazadores que “comparten con las aves de presa las piezas capturadas”. Dice el filósofo: “En el distrito tracio llamado en su día Cedrípolis, los hombres cazan en la marisma a los pajarillos juntamente con los halcones. En efecto, sacuden con palos las cañas y los arbustos, para que los pajarillos se echen a volar, mientras los halcones, apareciendo por encima de ellos, los persiguen desde arriba obligándolos a bajar. Los pajarillos, aterrorizados, vuelven a volar hacia abajo, en dirección al suelo. Entonces los hombres los cogen golpeándolos con los palos, y dan a los halcones una parte de las piezas cobradas tirándoles al aire algunos pájaros que los halcones atrapan (Aristóteles, 517).

No es, pues, extraño que cerca del embudo que forma el tercer gran puente aéreo que usa el flujo migratorio entre Europa y África, en la localidad portuguesa de Mértola, a escasos 60 km de las marismas de Ayamonte río Guadiana arriba y a 100 km en línea recta de Doñana, se encontrara otro mosaico romano de un jinete con un azor en el puño rodeado de sus presas: un pato, una garza y una urraca, lo que acredita que también en Iberia se desarrolló la cetrería en tiempos remotos, como en todas partes donde la simbiosis con orcas, delfines, halcones, cormoranes, lobos, o el animal que fuera, permitiera  acceder más dócilmente a la energía nutricia.

Isidoro de Sevilla (570–636) hizo una clasificación de las aves en sus Etimologías, en la que dice: “Unas se posan en la mano del hombre, como el halcón” (XII, 7: 105).
Antes que los reyes castellanos, los hispano–musulmanes que construyeron la Torre del Oro acudían a las marismas de la desembocadura del Guadalquivir a volar sus falcones garceros, lo mismo que lo habían hecho los hispano–visigodos de Hispalis y antes que ellos los hispano–romanos de Itálica, los tartessos y antes, y con mayor motivo, los pueblos sin ganado ni cultivos, que dependían para sobrevivir de agudizar el ingenio y la capacidad de observar, cazar y recolectar.

(Continuará)

Capítulos por publicar del primer tomo de Genesis:

  • 17. Los cetreros Qwassen marroquíes en línea recta con los neblís de Niebla
  • 18. La alianza del hombre con el lobo antes del divorcio neolítico

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http://www.paleovivo.org/libro/1-cazadores-recolectores/

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